Castilla y León se reserva la posibilidad de cambiar las restricciones en Navidad si empeora la situación


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Esta misma semana lo anunciaron responsables de la Consejería de Sanidad: la Junta estaría dispuesta a rebajar su propuesta de restricciones para la Navidad, en cuestiones como el número de personas por reunión o la hora del toque de queda, en aras de un acuerdo entre las comunidades y el Ministerio que permita aplicar las mismas medidas en todo el territorio nacional. Finalmente, así ha sido y la consejera de Sanidad, Verónica Casado, votó ayer a favor de la propuesta presentada por el ministro del ramo, Salvador Illa, en el Consejo Interterritorial de Salud que no logró el acuerdo unánime de todas las autonomías, ya que Cataluña se abstuvo y Madrid votó en contra.

No obstante, Castilla y León, según informó ayer la propia Junta, «en caso de agravamiento del actual contexto pandémico, podría modificar estas medidas para dar respuesta a nuevas circunstancias sanitarias a causa de la Covid-19». Es decir, que si la Administración autonómica considera que la incidencia o la propagación de los contagios son elevadas puede decretar mayores restricciones. De hecho, argumentan que el sí al acuerdo nacional se enmarca «en la actual situación y tendencia epidemiológicas y su diseño y divulgación responde al objetivo de ofrecer al ciudadano un marco claro y común para el conjunto del territorio nacional que le facilite su planificación».

Cierre perimetral

De esta forma y, al menos por el momento, según el documento aprobado ayer, el toque de queda, los días 24 y 25, y 31 de diciembre y 1 de enero se ampliará hasta la 1.30 horas, si bien el resto de días se mantiene en las diez, como actualmente. Otro de las pautas para estos días es que en las celebraciones privadas no se podrán superar las diez personas (incluidos los niños) pertenecientes, como mucho, a dos grupos de convivientes, cuando Castilla y León había apostado por seis personas. Todas las comunidades seguirán cerradas perimetralmente aunque se permitirán los desplazamientos para encuentros familiares que deberán controlar las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. En Castilla y León, de momento, también están cerradas perimetralmente las provincias de Ávila y Segovia -León y Salamanca lo estarán desde el viernes-. Sólo se abandonaría este confinamiento si en las otras cinco provincias se abre también la hostelería, los centros comerciales y los gimnasios.

El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, calificó de «sensato» el acuerdo alcanzado por el Consejo Interterritorial de Salud. No obstante, a través de su cuenta de Twitter, hizo un llamamiento a la responsabilidad individual. «No nos relajemos. El virus no entiende de celebraciones», advirtió.

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