El Grupo Internacional de Contacto ve pérdida de fiabilidad en el nuevo ente electoral venezolano



El Grupo Internacional de Contacto (GIC) rechazó la reciente renovación del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela por parte del Tribunal Supremo de Justicia y sin participación de la Asamblea Nacional al considerar que «socava la credibilidad» tanto del organismo como de próximas elecciones.

Según publicó este martes el canciller de Uruguay, Ernesto Talvi, en su cuenta de la red social Twitter, a iniciativa de su país el GIC rechazó dicha renovación.

«Esta acción por parte del régimen reduce aún más las garantías necesarias para la realización de un proceso electoral justo y transparente que posibilite un retorno a la vigencia plena de las instituciones democráticas en Venezuela», afirmó el GIC en un comunicado difundido por el ministro uruguayo de Relaciones Exteriores.

El Tribunal Supremo venezolano designó este viernes una nueva junta directiva del CNE y puso al frente del organismo a Indira Alfonzo, magistrada sancionada por Canadá, cuando es la Asamblea Nacional la encargada de esta labor según la Constitución del país.

El GIC insiste en el comunicado en que la solución para la crisis que atraviesa Venezuela «debe transitar por vías electorales, democráticas y pacíficas», rechazando las violentas.

La declaración, que firman siete países de la Unión Europea (Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Portugal, España y Suecia), Reino Unido y cuatro países de América Latina (Ecuador, Costa Rica, Panamá y Uruguay), también insta a «todas las partes» a retomar negociaciones «sustantivas e inclusivas» para acabar con esta crisis.

El canciller de Uruguay confirmó la semana pasada su intención de abandonar el cargo en un futuro próximo. Entre otros motivos, en el fondo de la cuestión figuran unas declaraciones publicadas por el diario local El Observador el 6 de junio, en las que no quiso usar, en su posición de ministro de Relaciones Exteriores, la palabra «dictadura» para referirse al Gobierno de Venezuela.

«Este canciller no va a decir en este rol esa palabra (dictadura) y lo que yo piense personalmente respecto del régimen que gobierna Venezuela dejó de ser relevante en el momento en que asumí este cargo. Basta con mirar lo que pensaba cuando no era canciller, entonces ya van a saber lo que pienso. No cambié de opinión pero como canciller no corresponde que yo use esos términos», dijo.

En dicha entrevista, matizó que «en Venezuela no hay democracia y se violan sistemáticamente los derechos humanos».

Esta posición provocó la reacción de varios miembros del Gobierno de Lacalle Pou.

Tras el anuncio de su próxima renuncia, Talvi informó en redes sociales de que había mantenido conversaciones con el titular canadiense de Exteriores, François-Philippe Champagne, y su homólogo venezolano, Jorge Arreaza, para «contribuir al diálogo político conducente a la democratización de Venezuela».

Previamente a la conformación del CNE, el jefe de la diplomacia uruguaya también habló con el diputado venezolano Julio Borges, comisionado para las Relaciones Exteriores del presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, para conocer «su perspectiva» respecto a este asunto.





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