«Hace 70 años dijimos ‘nunca más’ a la guerra; ahora debemos decir ‘nunca más’ a morir de hambre y a morir en el Mediterráneo»



«Hace 70 años dijimos ‘nunca más’ a la guerra; 70 años después debemos decir ‘nunca más’ a morir de hambre o ‘nunca más’ a morir en el Mediterráneo». Así, el presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, tejía el hilo conductor entre los pilares de la actual Unión Europea, levantados sobre una posguerra y una promesa de paz. 

Robert Schuman, ministro francés de Exteriores, pronunció el 9 de mayo de 1950 una declaración que alumbró la Comunidad Europea del Carbón y el Acero. Hacía cinco años que había acabado la Segunda Guerra Mundial –de hecho, el 9 de mayo de 1945 fue declarado por la URSS Día de la Victoria–, y se trataba de evitar una tercera a través de una alianza de paz entre Francia y Alemania.

«Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho», dijo Schuman aquel día.

Y este 9 de mayo Sassoli ha abierto el Parlamento Europeo a colectivos sociales que están ayudando a los más vulnerables en la crisis del coronavirus, alguno de ellos en edificios que la propia Eurocámara ha puesto a disposición de los necesitados para dar techo y comida.

Pero también han entrado por videoconferencia activistas, como la española Yayo Herrero, el italiano Luca Casarini y el francés de origen argelino Pierre Rhabi.

«Las personas y la sociedad civil son la fuerza motriz del proyecto europeo», ha dicho Sassoli en su discurso: «Sólo adoptando un enfoque de abajo arriba podemos reformar la Unión de manera que los intereses de sus ciudadanos ocupen un lugar central. Nuestra tarea consiste en revivir el principio de la democracia participativa establecido en el Tratado. Nuestra conferencia sobre el futuro de la UE debe prosperar gracias a un intenso debate de base y no enredarse en un debate académico o puramente institucional».

Yayo Herrero, antropóloga ecofeminista, presidenta del Foro Transiciones, ha reclamado una Unión Europea diferente, «sin vallas que protejan privilegios, que se cierran a migrantes, pero se abren para los privilegiados». Herrero ha hablado del «extractivismo que expulsa a las personas, en lo material y lo social», así como ha apelado al «decrecimiento por las buenas para evitar el decrecimiento por las malas».

«La Unión Europea promueve privatizaciones de recursos públicos», ha afirmado Herrero: «Sí que creo que necesitamos una Europa nueva y unida. Creemos que una nueva Europa debe asumir que el decrecimiento de la esfera material de la economía es necesario para construir futuro».

Casarini, por su parte, activista antiglobalización de los Tute Blanche y ahora comprometido con los salvamentos marítimos de migrantes en el Mediterráneo, ha recordado a quienes «gritan su nombre antes de morir ahogados para que se les recuerde que han existido. Si queremos construir Europa, tenemos que luchar por los corredores humanitarios desde Libia, la pandemia nos ha demostrado que sólo con la humanidad se construye una casa común».

 





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