Iglesias o el zorro en el gallinero


La intranquilidad se ha instalado en parte del Gobierno y en esferas del Estado tan sensibles como las cpulas de las fuerzas policiales.

JAVIER BARBANCHO

Quiz Pedro Snchez haya conseguido «dormir tranquilo» a pesar de los nervios que le provocaba su coalicin con Podemos. Pero con su decisin, adelantada por EL MUNDO, de colocar a Pablo Iglesias en el rgano que controla al CNI, la intranquilidad se ha instalado en buena parte del Gobierno y en esferas del Estado tan sensibles como las cpulas de las fuerzas policiales y del ejrcito o entre los integrantes del mismo Centro Nacional de Inteligencia. Como hoy publicamos, pocos en Moncloa y casi nadie relacionado con la Seguridad de Espaa entiende una decisin tan arbitraria e imprudente del presidente del Gobierno, que amenaza adems con provocar tensiones con los rganos de Inteligencia de otros pases socios de la OTAN y, en especial, de Estados Unidos. Y llueve sobre mojado. Porque la desconfianza de Washington se ha disparado despus de inexplicables movimientos por parte del Ejecutivo espaol como el giro en la relacin bilateral con la dictadura venezolana y el incumplimiento prevaricador de las sanciones impuestas por la UE a los prebostes chavistas, como se ha visto con el viaje de Delcy Rodrguez a Madrid.

El intercambio de datos especialmente sensibles de seguridad, defensa, economa o geopoltica solo fluye cuando la confianza entre estados aliados es plena. Snchez es consciente de que Podemos no solo no la infunde, sino que entre nuestros socios internacionales su integracin en el Gobierno genera recelos. Por eso el presidente tuvo que esforzarse en la cumbre de Davos en convencer a sus interlocutores de que la formacin morada iba a ser inofensiva en cuestiones econmicas. Y por eso tambin, con nimos de infundir calma, dise un Ejecutivo en el que Podemos quedaba fuera de todos los ministerios llamados de Estado, como Interior, Defensa o Economa. Ese cinturn de seguridad en torno a Iglesias salta por los aires al meterle en la comisin donde se accede a los llamados secretos de Estado, que exigen a quienes participan de ellos una discrecin, responsabilidad y altura de miras de las que estos aos no han dado muestras los lderes morados, antes al contrario. Como apuntan fuentes de Inteligencia a este peridico, «es como poner al zorro al cuidado de las gallinas».

Debe explicarse si este paso forma parte de acuerdos ocultos en la negociacin para la coalicin. Recurdese que Iglesias ya exigi controlar el CNI en la negociacin fallida para investir a Snchez en 2016. No es balad modificar la Ley reguladora de este organismo para colar como miembro permanente de la Comisin Delegada del Gobierno para Asuntos de Inteligencia a un vicepresidente que, sobre el papel, solo tiene competencias sociales. Que Podemos, que lleva aos arremetiendo contra las actuaciones de las fuerzas de Seguridad y que tiene intereses tan opacos en pases como Irn o Venezuela, vaya a espiar a los superespas del Estado invita a echarse a temblar.

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