Las lluvias torrenciales contribuyeron a la grave erupcin del volcn Kilauea en 2018


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Provoc una nube de humo de 9.000 metros de altura y la evacuacin de miles personas. Un nuevo estudio establece un vnculo entre las precipitaciones y la actividad magmtica


Ros de magma en el Kilauea, en 2018.
US GEOLOGICAL SURVEY

En 1983, uno de los conos del volcn Kilauea, en Hawi, comenz a expulsar magma incandescente. Era el inicio de una lenta erupcin que se prolongara los prximos 35 aos. La fase final de ese proceso se desencaden en mayo de 2018, cuando apareci una nueva fisura en la ladera, de la que brot un inmenso ro de lava de ms de 50 kilmetros, que se extendi a travs de la costa este de la Isla Mayor del archipilago hawaiano.

Un nuevo estudio, publicado este mircoles en Nature, sugiere que las prolongadas lluvias cadas en los meses anteriores fueron el detonante de esa gran fisura, que origin una nube de 9.000 metros de altura y la evacuacin de miles de personas.

Los investigadores establecen as un vnculo entre el nivel de precipitaciones local y las erupciones volcnicas, una relacin a la que hasta ahora no se haba prestado suficiente atencin. «Bajo la presin del magma, la roca hmeda se rompe con ms facilidad que la seca, es tan simple como eso», resume Falk Amelung, profesor de geofsica de la Escuela Rosenstiel de Ciencias Marinas y Atmosfricas de la Universidad de Miami.

En el caso del Kilauea, la acumulacin anormal de lluvias a lo largo de 2018 acab contribuyendo a esa violenta erupcin final, que termin con el colapso de la caldera situada en la cumbre. «Los organismos que monitorizan los volcanes deben tener en cuenta el patrn de lluvias y estudiar cmo el agua se infiltra en las profundidades», seala el experto.

La investigacin ha contado con financiacin de la NASA y cooperacin de varias agencias espaciales. «Este trabajo ha sido posible gracias a las observaciones de satlite, a la informacin sobre precipitaciones que nos ha proporcionado una misin conjunta entre la NASA y la Agencia de Exploracin Espacial Japonesa, y al seguimiento de la deformacin del suelo de la misin Sentinel-1 de la Agencia Espacial Europea», reconoce Amelung.

A partir de una combinacin de todas estas mediciones en el suelo y en el espacio, los autores han creado varios modelos sobre la evolucin en la presin de los fluidos que se produce en el interior del volcn. Sus resultados muestran que esa dinmica influye directamente en los fallos mecnicos que ocurren en el subsuelo, y que impulsan, en ltima instancia, la actividad volcnica. «Si existen perturbaciones volcnicas despus de meses de lluvias anormalmente fuertes, hay una mayor probabilidad de que se produzca una erupcin», seala el investigador.

Vigilancia de nuevas erupciones

Los resultados demuestran que la presin de los fluidos alcanz sus niveles ms altos inmediatamente antes de la erupcin, lo que propuls el movimiento del magma bajo el volcn. La hiptesis tambin explica por qu no hubo un levantamiento generalizado en el volcn en los meses anteriores, un hecho habitual en este tipo de eventos que no ocurri en 2018.

«Una erupcin ocurre cuando la presin en la cmara de magma es lo suficientemente alta como para romper la roca circundante y hacer que salga a la superficie», explica Amelung. «Esta presurizacin provoca que el suelo se hinche decenas de centmetros. Pero no vimos ningn aumento significativo en el ao anterior a la erupcin, as que empezamos a pensar en explicaciones alternativas».

Al investigar el registro histrico de erupciones de Kilauea, los autores tambin descubrieron que las filtraciones magmticas y las erupciones registradas eran mucho ms frecuentes en los periodos ms hmedos del ao. A pesar de que los terremotos de origen volcnico y las pequeas explosiones de vapor ya haban sido vinculadas a la infiltracin de lluvias en el pasado, es la primera vez que se describe este mecanismo para explicar procesos magmticos ms profundos. «Ya sabamos que los cambios en el contenido de agua del subsuelo terrestre pueden desencadenar terremotos o deslizamientos de tierra, ahora hemos descubierto que tambin pueden provocar erupciones volcnicas», afirma Amelung.

Los autores subrayan que, si este proceso ha podido detectarse en Kilauea, es probable que tambin ocurra en otros lugares. «Despus de demostrar las erupciones provocadas por las lluvias en Kilauea, ser fascinante investigar otros sistemas volcnicos», seala Jamie Farquharson, coautor del artculo. «Si podemos identificar las regiones del globo donde existe este tipo de asociacin entre la lluvia y la actividad volcnica, podra ser un gran paso para anticipar riesgos».

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