Puigdemont no descarta al radical Canadell de candidato


Barcelona
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El Tribunal Supremo estudiará el recurso de casación del presidente de la Generalitat, Quim Torra, contra su inhabilitación el próximo 17 de septiembre y, al no tenerse que practicar más prueba, la sentencia saldrá en unos diez días, no mucho más allá. En el caso de confirmarse su inhabilitación -altamente probable, ya que él mismo admitió y hasta alardeó de su culpabilidad ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña-, el Supremo comunicará su decisión al presidente del Parlament, Roger Torrent, que es quien, llegado el caso, inhabilitará a Torra. Pere Aragonès se convertirá así en el presidente en funciones si antes de su inhabilitación Torra no nombra a otro vicepresidente para que la presidencia recaiga en el candidato de su partido en las próximas elecciones, que en principio sería Jordi Puigneró, actual consejero de Políticas Digitales y Administraciones Públicas, sería el elegido.

En cualquier caso, se abrirá un plazo extraordinario de primero diez días, y en caso de no conseguirlo otros dos meses para que el Parlament elija a un nuevo presidente. No es plausible que suceda: el odio entre Esquerra y JpC es ya irreversible y de todos modos resulta altamente improbable que la CUP patrocine con su voto «el continuismo autonomista». Entonces, automáticamente, quedarían convocadas unas nuevas elecciones autonómicas en 54 días, que podrían celebrarse entre finales de enero y principios de febrero.

Antes del confinamiento, Puigdemont había prácticamente tomado la decisión de elegir a Puigneró como candidato. Escarmentado por el caos prepolítico de Torra, el líder fugado veía en su consejero y amigo a un político de partido, intelectualmente amueblado y que encara el tradicional discurso liberal de Convergència. Son virtudes que compagina con su independentismo incuestionable pero compatible con el sentido de la realidad de admitir que «la independencia no es para mañana» y que en el caso de gobernar «me tocará administrar el mientras tanto». Según el mayor experto en campañas electorales de la antigua Convergència, el punto débil de Puigneró es ser poco conocido por el gran público. «Para tener opciones de victoria, un candidato ha de tener por lo menos un 70% de conocimiento y conseguir que le voten el 90% de los suyos». Puigneró está por debajo dela primera cifra, pero al ser un hombre de partido (PDECat) tiene una estructura que le respalda tanto en Barcelona como en la Cataluña interior.

«Se ha encaprichado de él», dicen algunos de sus colaboradores en Waterloo

Pero por miedo a que con una cierta normalidad, centrado el Govern y su nuevo presidente en la recuperación económica, el independentismo como tema central pierda fuelle y su estela de se apague, Puigdemont está reflexionando en los últimos días sobre si Puigneró es realmente el candidato que más le conviene. Paralelamente, se ha visto en distintas ocasiones con el presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Joan Canadell, de un independentismo mucho más radical y alocado que el consejero. «Se ha encaprichado de él», dicen algunos de sus colaboradores en Waterloo. De fondo, el huido sabe que el irredentismo le da votos y que la tranquilidad política le vuelve irrelevante; y aunque Puigneró continúa siendo el candidato más opcionado, y el que él sabe que mejor podría gestionar la tremenda crisis que en septiembre nos espera, el afán de protagonismo y la ambición de Canadell han servido para que se abra un debate sucesorio que parecía cerrado.

«ERC, especialista en fallar»

Las encuestas son todas favorables a los republicanos, aunque el mismo exdirector de campañas convergentes afirma que «Esquerra es especialista en fallar, hasta cuando chuta a puerta vacía». Otros líderes convergentes y de JpC lamentan que las guerras internas del partido «son cada vez más insoportables y perdemos más tiempo en nuestras tonterías que en los catalanes». El desprecio a los de Junqueras es también insalvable y no se esfuerzan en disimularlo. Las críticas a la consejera de Salud, Alba Vergés, o al consejero de Educación, Josep Bargalló, son constantes y sangrantes. «Y tienen todas las competencias transferidas, no pueden culpar a España de su propia incompetencia». Los convergentes no dudan de que si Esquerra, PSC y Podemos suman, «harán otra vez el tripartito». Esquerra hace ver que lo medio desmiente, pero sin esforzarse mucho.



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